Doble piel

Esta estrategia bioclimática consiste en diseñar la envolvente del edificio conformando dos capas continuas y ventiladas. La capa exterior nos servirá como protección solar para la capa interior, que será la que esté aislada.

Para hacernos una idea, es como si nuestra casa fuese una “matrioska” y dentro de la piel exterior se dispusiera otra interior. Al ventilar la cámara de aire formada conseguimos protegernos tanto de la radiación solar como del calor que almacenaría la envolvente, creando un micro-clima en el interior del edificio.

En verano, la radiación solar castiga la envolvente del edificio, especialmente la cubierta. Aunque existen varios métodos de librarnos de esta, como poner colores claros para los acabados de fachada que reflejen la radiación, la llamada “doble piel” es un sistema muy efectivo.

Ejecución de una fachada ventilada

En invierno también sería una estrategia bioclimática de gran utilidad, ya que permite crear colchones térmicos y cámaras parietodinámicas que pre-calienten el aire de ventilación.
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