Aislamiento térmico

El aislamiento térmico es la primera estrategia bioclimática a adoptar. Es el abrigo de nuestro edificio, y no depende solamente de los cerramientos, sino que también depende en gran medida de los huecos (puertas y ventanas) y los puentes térmicos.

El calor se transfiere del lugar caliente al frío, por donde menor resistencia encuentre. El aislamiento térmico es la capacidad de los materiales para oponerse al paso del calor a través suyo. Se caracterizan por su baja conductividad térmica y densidad.

Esta estrategia bioclimática es fundamental para el invierno, sobre todo en climas fríos. Calentar nuestra vivienda cuesta dinero (y no poco). Por ello, evitar que el calor que producimos se escape es esencial, de lo contrario, ¡sería como tirar el dinero por la ventana!

Termografía que muestra el calor que escapa de los edificios

En verano no conviene tener aislante, porque no podremos disipar el calor que nosotros mismos generamos. Por otro lado, el aislamiento nos protege en cierta medida del calor exterior.

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